Hojas de papel mojado en lágrimas,
tinta de una pluma mutilada
que con trazos invisibles
deja atrás la esperanza.
¿A quién ruego ahora?
¿Dónde quedó la fe?
Una vida entregada a una imagen
que no tardo en esfumarse.
Siempre dando, sin dudar,
sin pedir nada a cambio.
La razón de mi existir
ayudar a los demás era.
Pero la crueldad
de aquel que finge ser bondad
convierte en azufre mi sangre.
La careta caerá algún día.

