La basura se acumula en la acera corrupta
mientras el actor esconde los cadáveres en el armario.
Los excrementos caen como fina lluvia
prestos a dar vida a la simiente plantada.
La gente mira para otro lado,
no quieren ver la realidad que pisan.
Las ovejas huyen presa del pánico
que el hedor nauseabundo les provoca
rogando a los cielos no ser
la próxima diana.

