Majestuoso te alzas ante mí,
fuente de vida y muerte.
Tu rugir hace temblar los cismas
sobre los que depositamos nuestra fe.
Infinito como eres
para un ser insignificante,
sabedor de que tú decides
cuando fue el principio
y cuando el fin será.
Majestuoso te alzas ante mí,
fuente de vida y muerte.
Tu rugir hace temblar los cismas
sobre los que depositamos nuestra fe.
Infinito como eres
para un ser insignificante,
sabedor de que tú decides
cuando fue el principio
y cuando el fin será.
Un manantial
de agua cristalina
va a morir.